2004-2014: 10 años de la aventura monegasca en Europa

Cada año, cada competición conoce su sorpresa. El inesperado destino de un equipo que desafía todas las leyes del fútbol, ​​todos los pronósticos. Los equipos franceses no suelen destacarse realmente en el escenario europeo. Sin embargo, sólo diez años después de la única victoria de un club francés en la Liga de Campeones (1993), el fútbol hexagonal iba a vivir de nuevo una aventura inesperada en la máxima competición europea con el Mónaco. Una aventura tan inesperada como fantástica.

Mónaco, su glamour, su Príncipe… un equipo de fútbol, ​​un estadio vacío similar al Felix Bollaert en lunes por la mañana … Y, sin embargo, el AS Mónaco tiene unos títulos que merecen llenar su estadio: 7 veces Campeón de Francia, 5 Copas de Francia y una Copa de la Liga en 2003, último título importante de los Rojos y Blancos. Ese mismo año acabó segundo en la liga francesa detrás del Lyon, un puesto que le permitiría calificarse para la Liga de Campeones y escribir una de las páginas más bellas de la historia del club y del fútbol galo.

En verano logró la cesión del español Fernando Morientes, carne de banquillo en el Real Madrid. Muchos pensaban que se iba a perder en la liga francesa. Pero fue todo lo contrario, y con sus triunfos deportivos acercó el Principado a España.

foto via leparisien.fr
foto via leparisien.fr

El sorteo encuadró al Mónaco en un grupo con PSV Eindhoven, AEK Atenas y Deportivo de la Coruña. Tres clubes con experiencia previa en la máxima competición europea, frente a un conjunto dirigido por un novato Didier Deschamps. En el primer encuentro los del Principado ya entraban en la historia del fútbol francés al ser el primer club galo en ganar en Eindhoven, con goles de Morientes y Edouard Cissé. Después de una victoria fácil en casa ante el AEK por 4-0, el Mónaco sufriría su primera derrota, cayendo por la mínima en Riazor.

El Depor llegó al Louis II en la cuarta jornada con la etiqueta de ser la mejor defensa de la liga española. Sin embargo el conjunto gallego iba a sufrir una humillación que siempre será recordada. Rothen anotó el primer tanto en el minuto 11, al que luego se sumaron los de Giuly, Plasi, Cissé y cuatro del croata Dado Prso, que dejaron el marcador final de 8-3. A estas alturas de la competición, inmenso entusiasmo por parte de los locales. La fase de grupo se acabaría con dos empates.

En los octavos de final el sorteo fue más clemente ofreciendo a los monegascos el Lokomotiv Moscú. Los hombres de Didier Deschamps se clasificarían para los cuartos con una victoria por 2 goles a 1 en el Louis II.

El siguiente paso se antojaba algo más complicado. El Real Madrid de los ‘galácticos’, entre los que se contaban Ronaldo, Zidane, Beckham, Raúl, Figo, Roberto Carlos… En el Santiago Bernabéu gracias un excelente Flavio Roma en la portería y un gol de Squillaci en el minuto 43 los monegascos se van con ventaja. Sin embargo la lógica acabó pensando, y los blancos remontarían en la segunda parte. Helguera empató en un saque de esquina y luego Zidane, Figo y Ronaldo pusieron un 4-1 que dejaba muy tocados a los franceses. Sin embargo Morientes, cedido por el Real Madrid, logró reducir la distancia antes del final, un tanto que acabaría siendo clave para el devenir de la eliminatoria.  En el partido de vuelta, a pesar del dominio de los rojiblancos en el terreno de juego, Raúl parecía acabar con las esperanzas del Mónaco al abrir el marcador obligando a los de Deschamps a marcar tres goles. A pesar de que Giuly empataba justo antes del descanso, nadie lo creía posible. Pero en apenas 20′ todo cambió. Morientes y otra vez Giuly llevaron la locura a las gradas, poniendo el 3-1 (5-5) en el global, que acabó clasificando al conjunto francés para las semifinales de la máxima competición europea.

Tras ganar también por 3 goles a 1 en un abarrotado Estadio Louis II en las semifinales,  el Mónaco se deshizo del Chelsea fácilmente logrando un empate en Stamford Bridge (2-2). Para entonces, toda Francia estaba convencida de que el club del principado sería el segundo del país en alzarse con la Liga de Campeones. ¿Cómo la banda de Deschamps podría caer ante el Oporto tras humillar a Real Madrid y el Chelsea? Por desgracia, en Portugal pensaban lo mismo, y el Oporto de un desconocido José Mourinho aplastó en la final al Mónaco acabando con su sueño europeo. La lesión de Giuly en los primeros minutos de la final desestabilizó por completo al Mónaco que no estuvo presente en el partido más importante de su historia.

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