Sarcelles, a apenas 16 kilómetros de París, fue el lugar de nacimiento de uno de los jugadores revelación en Europa. De padre argelino y madre marroquí, Riyad Mahrez ha explotado esta temporada en el Leicester City tras haber pasado por el modesto Quimper y el Le Havre.

Se formó en las categorías inferiores del club de su ciudad natal, el AAS Sarcelles, destacando rápidamente por su habilidad con el cuero y por tener un buen golpeo con la zurda. Con apenas 18 años debutó en CFA con el Quimper, si bien su aportación goleadora se redujo a un tanto en 27 partidos disputados. No obstante, cabe destacar que hasta la presente campaña, Mahrez no ha destacado por sus cifras.

La decisión que pudo cambiar su carrera la tomó en 2010, cuando tras rechazar al Paris Saint-Germain y al Olympique Marseille, se unió al Le Havre. Según sus propias palabras, eligió este destino atraído por el buen trabajo de cantera del conjunto de la Alta Normandía. Si bien en aquel momento puede parecer un error, a toro pasado podemos decir que el franco-argelino acertó.

Tras una primera temporada en el segundo equipo, Mahrez empezó a disputar partidos de Ligue 2 en 2011, siendo jugador comodín para Cédric Daury. Durante el curso 11/12 jugó nueve encuentros con el primer equipo sin anotar ningún gol, pero con el Le Havre II no dejó de demostrar un gran potencial, con 12 anotaciones en 25 encuentros.

Siendo un jugador de cocción lenta, no se ganó un puesto definitivo en la primera plantilla del Le Havre hasta la temporada 12/13, cuando Erick Mombaerts le hizo participar en 39 encuentros de Ligue 2. Sin ser titular indiscutible, logró 5 tantos y fue un jugador clave en la rotación. No obstante, nunca acabó de adaptarse al juego de la segunda categoría gala, el cual criticó tras su venta al Leicester en enero de 2014. Según Mahrez, los entrenadores de la Ligue 2 son demasiado defensivos y buscan siempre el 0-0.

Ya en Inglaterra tardó poco en hacerse un sitio en la rotación, repartiéndose los minutos con Nathan Dyer. Aportó tres goles al ascenso del Leicester a la Premier, donde la temporada pasada se convertiría en un fijo en el once titular. En 2014 debutó con la selección argelina con la que viajó al Mundial de Brasil, en el que no obstante no disputó ni un minuto.

Es capaz de aparecer por cualquier carril ofensivo, si bien por la derecha es mucho más peligroso gracias a su disparo de zurda en jugadas que, salvando las distancias, recuerdan a las de Robben. Pese a no tener un gran físico, ha demostrado a las órdenes de Ranieri ser un jugador muy sacrificado, haciendo constantes esfuerzos defensivos y adaptándose a la perfección al juego del actual líder de la Premier. Su gran golpeo a balón parado, la habilidad para regatear y fintar en una baldosa con gran control del esférico, la posibilidad de usar ambas pierna y una buena visión de juego, le convierten en un futbolista muy completo.

La sociedad que forma con Jamie Vardy es clave para entender el éxito del Leicester, y es que ambos jugadores se entienden solo con mirarse. Con 18 goles en 25 partidos, esta es ya la mejor campaña de cara a puerta de Mahrez, incluyendo un hattrick ante el Swansea que le convirtió en el primer argelino en lograr tal hazaña en la máxima categoría del fútbol inglés.

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