Pocos países han puesto tanto en el disparadero a un futbolista que se desempeñe en su selección como Francia con Karim Benzema. Siempre el objetivo de todas las críticas, cuando las cosas van mal es el óbice del huracán, cuando se dan un poco mejor siempre puede rendir a un nivel aún más álgido. Lo cierto es que en la nación gala nunca han acabado de ver con buenos ojos al ariete merengue, y, de hecho, se le sigue dando más trascendencia a los episodios de la vida personal del joven franco-argelino que a sus prestaciones con Les Bleus a la hora de juzgarle.

Son muchas los casos polémicos del jugador, también es verdad, pero su compromiso con Francia es innegable. Sus más de 11 años vistiendo la zamarra azul del país vecino así lo atestiguan. Recuerdo que allá por 2004, con tan solo 17 añitos, y cuando todavía era un gran desconocido, Karim ya defendía los colores de la bandera francesa en las selecciones inferiores. Y que, en 2006, rechazó la convocatoria de Argelia porque quería jugar en el país en el que nació, creció, y se desarrollo como futbolista. «Argelia es el país de mis padres, está en mi corazón, pero deportivamente, jugaré con Francia», dijo Benzema. La pregunta es, entonces, ¿por qué sus compatriotas no le valoran debidamente sus 81 partidos y 27 goles?

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Tal vez la respuesta sea por su carácter, reservado y controvertido a partes iguales. De barrio conflictivo, Benzema creció rodeado de ejemplos de dudoso comportamiento y ascendió al fútbol profesional junto a influencias no demasiado positivas. La ludopatía de su padre, y el bullying que sufría cuando era pequeño por su obesidad, forjaron poco a poco a un hombre que hoy sigue dando mucho que hablar.

En Madrid, lugar donde no se le discute tanto, ya ha dado buena muestra de sus deslices. Pocos meses después de fichar por el Madrid en 2009 estampó su coche contra unos barrotes de la madrileña urbanización de La Finca, en Pozuelo. Sus problemas con la conducción lejos de disminuir han ido a más. Estamparse contra un árbol en Isla Reunión por conducción temeraria, montar carreras ilegales en Ibiza, o ser cazado a más de 200 kilómetros por hora en pleno Paseo de la Castellana son otros ejemplos que no le crean una magnífica reputación.

Ahí no se han quedado todas sus salidas de la ley, en 2010 fue acusado de solicitar junto con Franck Ribery servicios sexuales a una prostituta menor de edad durante una concentración con la selección francesa. Si bien, años después, en 2014 fue absuelto del ‘Caso Zahia’ por desconocer que la chica no tenía aún 18 años. Más grave parece ha sido lo de este pasado octubre. Pues Benzema habría participado en un intento de chantaje sobre Mathieu Valbuena en otra convocatoria con Francia. Lo que normalmente se castiga con cinco años de cárcel. Y si a todo lo anterior le sumas que el futbolista, por unas razones u otras, se niega a entonar los versos de la Marsellesa surge un cóctel explosivo.

Su rendimiento nunca ha llegado a ser el mejor con la selección del gallo, pero cada vez que pisa el césped con Les Tricolores intenta dar lo mejor de si mismo y busca como dice él: «meter tres goles para que nadie venga luego a quejarse de mi». A pesar de ello las críticas siguen y seguirán llegando, por ejemplo la de la Eurodiputada gala, Nadine Morano: «¡Escupió durante La Marsellesa, que no vuelva jamás con Francia!». Lo curioso es que hay muchas más por asuntos extradeportivos que por cosas del fútbol. Tal vez el deportista daría un rendimiento mucho más acorde a lo que se le pide si se le concediese cierta estabilidad, algo que parece una utopía. Pues es muy complicado concentrarse en hacer bien tu trabajo si constantemente notas un run-run detrás de todo lo que haces…

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La sensación es que sus propios conciudadanos no valoran en demasía a su 9, ni como persona ni como futbolista, pero si es titular indiscutible en el mejor club del siglo pasado, y uno de los mejores en la actualidad, tan malo no sera, ¿no? Antoine Griezmann, compañero en las concentraciones galas, lo tiene claro: «Benzema es un magnífico delantero, uno de los mejores del mundo, nos da muchas cosas y, tal vez no se le trata como se merece». Dice el dicho que ‘no valoras las cosas hasta que las pierdes’, que Francia no acabe arrepintiéndose de los desprecios hacia Karim…