El nuevo Giroud que gusta a los grandes

Cuando el fútbol quiere encapricharnos con numerosas historias que nos apasionan, nosotros sólo tenemos que aplaudir, zampar si es posible, y degustarlo mientras lees lo que más te gusta. Leer te da cultura, te da conocimiento y además, es la herramienta por la que el ser humano es más razonable dentro de la irracionalidad que tiene el planeta actualmente. Acabo de entrar en Wikipedia para comprobar (Y leer obviamente) donde nació Andy Delort (Sète, 1991) y he visto que nació en Hérault, no exactamente en Montpellier, pero a pocos kilómetros de la ciudad norteña francesa. Lo que si se es que juega actualmente en el Tours, en Ligue 2, y está jugando a un fútbol que ni los más optimistas aficionados del equipo de Pantaloni podían imaginarlo hace unos meses. En Hérault nacieron los padres de Giroud, en Hérault también nació Olivier, y en Hérault, Giroud ganó una Ligue 1 con el Montpellier. El caso es que Giroud salió del Tours antes de recalar en el Montpellier, y actualmente, entre los favoritos a hacerse con Delort en verano, se encuentra el Montpellier, equipo con el que los entornos cercanos a él aseguran que es el equipo de su infancia.

En tu infancia, se dice que todo el mundo que nace en Hérault, es por ley del Montpellier.  Es la ciudad con más habitantes de la región y si hablamos de fútbol, envía ojeadores a Francia para llevarse a los mejores jugadores de la comarca a su equipo. No está entre las canteras más importantes de Francia, ya que su ciudad tan sólo tiene dos siglos de existencia. Delort no jugó en Montpellier de pequeño, resulta curioso, pues destacó en el Sète durante toda su carrera, un equipo que nunca ha ascendido a más de segunda división y que apenas ha tenido jugadores importantes en su cantera, por no decir ninguno. Delort se infló a marcar goles en el Sète esperando una oferta del Montpellier que nunca llegó, y al final, el Ajaccio, de la mano de Pantaloni precisamente, acabó llamando a sus puertas. Delort cuando llegó al Ajaccio se llegó a comparar con Benzema, por estilo de juego. Hizo un Manucho al prometer muchos goles y eso fue quizás lo que le impidió rendir a un buen nivel en las lujosas islas de Córcega, donde Pantaloni siempre le dio oportunidades a Delort, siempre desaprovechadas. Mientras Giroud triunfaba en el Tours y salía destino Montpellier, el equipo que tuvo en los 80 al mito Delio Onis (Jugador con más goles en la historia del fútbol francés) estaba cerca de desaparición, y se permitía el lujo de desprenderse de su estrella a coste cero.

Delort dejó claro en Córcega que era más que un 9. Tenía movilidad, sabía atacar de manera óptima los espacios y además, gozaba de una capacidad goleadora innata para un jugador tan imberbe y bisoño. Pese a que Pantaloni siempre confió en él, Delort vio como su carrera pegaba un retroceso. Las cesión al Metz, con el que en cuarta división sólo anotó un gol, frenaron en seco su proyección. Volvió a un Ajaccio donde su padre ya se había ido al Tours, y mientras él salía a diez minutos por mes con Emon en Córcega. Delort habló con su representante para salir de un equipo donde hasta un Mutu en estado de forma bastante deprimente jugaba antes que él. Fue entonces, cuando Pantaloni, buscando renovar a un Tours en plena transición de crisis, le llamó para que fuera su estandarte de su proyecto a largo plazo. Delort esta vez no se comparó con nadie, y no prometió marcar goles, quizás porque la experiencia y la lectura, como ya hemos citado antes, es clavicordia a la hora de tomar decisiones y analizarlas.

Desde 2013, Delort ha disputado con el Tours un total de 35 partidos. Si no hubiera sido por alguna lesión que le ha dejado algún que otro mes sin poder jugar, el Tours podría estar ahora mismo en posiciones de ascenso a Ligue 1, con uno de los presupuestos más bajos de la segunda división francesa. Delort esta temporada ha anotado ya 14 goles, sin ser actualmente un nueve puro. Parte como tal pero su movilidad, sus regates y su electricidad lo sitúan en un corte de jugador que es muy malsano para las defensas rivales.  Tras dos temporadas a un nivel espectacular en el equipo, los grandes equipos de  Francia han preguntado por un jugador que cuando salió del Ajaccio, no era conocido por nadie y casi nunca se hablaba de él por las calles de Córcega. En una especie de 4-4-2 que utiliza el ex técnico del Ajaccio, Delort está jugando con total libertad. Cierto que donde es más determinante es en el área, pero esa libertad que le dan para permutar y combinar, explotan aún sus feroces características. A falta de cuatro jornadas, el Tours está a seis puntos del ascenso. Difícil pero no imposible, y seguramente, Delort hará todo lo posible para emular a Giroud, para convertirse en uno de los máximos goleadores de la historia del club y salir a un club puntero de Francia, donde quizás, sí estará el Montpellier, el Montpellier de Giroud, de sus amores, de su infancia, del que le metía palizas en Hérault al Sète, y con el que un día, un ex del Tours enseñó al fútbol que los pequeños también pueden triunfar en Francia.