Francia-Alemania: ¿Un amistoso sacia la sed de venganza?

Cada partido es distinto, cada rival es diferente, pero un Francia-Alemania significa ánimo de revancha. Una revancha que perdura en la mentalidad francesa hasta que alguien sacie la sed de venganza. Patrick Battiston fue el protagonista en el Sánchez Pizjuan del mejor partido de la historia, Harald Schumacher el enemigo. La violencia física y mental se cebó en aquella noche del 8 de julio de 1982 donde Alemania pasó a la final del Mundial de España. Desde entonces la histórica rivalidad en la política continental se trasladó a los campos de fútbol.

La revancha de la derrota en las semifinales de 1982 se pudo producir cuatro años más tarde en Guadalajara, México. Pero no llegó.  En el Mundial de Brasil, la venganza era la invitada pero tampoco asistió a la cita. Ni a la tercera fue la vencida. Francia no sabe lo que es ganar a Alemania de ahora, ni a la poderosa R.F.A de antes, en partido oficial. Sólo una vez lo hizo, si sirve de consuelo a los galos fue a la R.D.A -Alemania del Este- en una fase de clasificación para la Copa del Mundo de 1986.

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Con recelo se mira el encuentro amistoso de este viernes. Viene la campeona del mundo a tu casa, viene a tierra hostil. Llega para ser gritada y vilipendiada por numerosas almas con sed de sangre. Pero si Francia se conforma con ganar a Alemania en un amistoso de nuevo, porque ya lo han hecho en varias ocasiones, siempre queda una cita oficial. Por tanto, es una revancha light. La última vez que Francia derrotó a Alemania fue en Bremen en 2012, y la última en terreno galo, hace falta remontarse al 2001.

Cómo llega Francia

Francia tiene el asunto de la “sextape” de Valbuena en la cabeza pero con cuatro victorias consecutivas las cuales todavía no ha hecho disipar las dudas que caen sobre el juego bleu. Toca ganar a un grande para que la prensa gala vuelva a ensalzar a los suyos en un titular en L’Equipe. Deschamps vive los partidos amistosos como oficiales, una asignatura que lleva consigo desde que supieron que iban a organizar la Eurocopa de 2016.

Contra Alemania, solo 14 jugadores se mantienen del enfrentamiento anterior. Bien es cierto que es una convocatoria un tanto atípica y que serían varios más si no fuera por las lesiones o problemas extradeportivos. A pesar de ello, Deschamps no se arrepiente de no haber llamado a Mathieu Valbuena ya que no se encontraba en las mejores condiciones aunque realizó un gran partido contra el Saint-Etienne. En ese encuentro, Alexandre Lacazette, no presente en la convocatoria, anotó tres goles. Pero Deschamps no se fija únicamente en la última prestación sino en el pobre inicio de temporada del delantero del Lyon. Por eso, sí está presente Hatem Ben Arfa, quien vuelve tres años después a una convocatoria. “Nunca he considerado a Hatem Ben Arfa como un hombre problemático. Le tuve en Marsella, era bueno, a veces menos bueno. Hoy está feliz, eso es lo más importante”, considera Deschamps.

El seleccionador galo también se ha referido a la ausencia de Aymeric Laporte. “No voy a llamar a un jugador porque otra selección le pretenda“, cita el de Bayonne. Loïc Perrin con merecimiento volvió a la convocatoria para sustituir al lesionado Mamadou Sakho. En las referencias de ataque, André-Pierre Gignac vuelve con Francia porque según Deschamps no ha perdido su estado de forma a pesar de jugar en el equipo mexicano de Tigres. Al igual que Kingsley Coman, quien ha demostrado tener un potencial enorme.

Nuevas caras por necesidad en un equipo que se sabe de sobra que pretende seguir el mismo esquema que en el pasado Mundial porque salió bien, pero no hubo fortuno. Por tanto, para qué cambiar si el problema no es el juego sino la suerte.

XI Francia: Lloris – Sagna, Varane, Koscielny, Evra – Pogba, Diarra, Matuidi – Griezmann, Giroud, Martial

XI Alemania: Neuer – Boateng, Hummels, Rudiger – Ginter, Schweinsteiger, Khedira, Hector – Muller, Draxler, Gomez

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Jaime Bonnail

Soy periodista o al menos se intenta. Mi ADN es francés por culpa de mi tatarabuelo, dos años en París en la adolescencia me hicieron amar este fútbol tras ver jugar a Rigobert Song en el Lens. Estoy más perdido que un canario en la Beaujoire.

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