Francia en los Mundiales: Francia 1998

Tras no haber disputado los Mundiales de Italia 90 y USA 94, Francia acogería la cita de 1998. Pésimos resultados precedentes que ni mucho menos hacían vislumbrar un horizonte lleno de esperanza en el combinado galo.

Aimé Jacquet tomaría el mando en 1993.  Es el encargado de esa reconstrucción, esa nueva cara francesa, que sería la primera piedra en el camino para lograr el ansiado Campeonato del Mundo.

Las semifinales de la Eurocopa de 1996 fueron un éxito para este combinado. La República Checa y otra vez los penaltis se volvían a topar en su camino. Sin embargo, en la siguiente cita volverían con más fuerza y más mentalidad ganadora, esa que nunca se debió perder.

El Mundial regresaría a las fauces del equipo francés que sentía hambre de títulos desde la Eurocopa de 1984. La historia esta vez tendría que escribirse con letras de oro ante la mirada de millones de franceses locos por conseguir llegar al Olimpo de los dioses futbolísticos.

Los partidos de preparación para la cita mundialista no tuvieron el elixir suficiente para poder contagiar a todo un país, con una victoria en la Copa del Mundo. Sin embargo, la fase de grupos depararía unos rivales bastante sencillos: Dinamarca, Arabia Saudí y Sudáfrica.

Esta fase fue un auténtico paseo para Francia. En el primer partido golearon por tres goles a cero a la débil Sudáfrica, en el siguiente harían un gol más a Arabia Saudi con dos goles de Thierry Henry y con la expulsión de Zidane, al que le costaría esta acción dos partidos de suspensión. 4-0 ante los árabes sellaban la clasificación francesa para la siguiente fase. No obstante, el último partido frente a la Dinamarca de Laudrup, serviría para dilucidar quién pasaba como primera de grupo. Los franceses volvieron a demostrar su poderío consiguiendo un 2-1 con goles de Djorkaeff y Dugarry. Francia pasaba a octavos de final con pleno de victorias y con 9 goles anotados y tan solo uno en contra.

En octavos de final brindaba visita la siempre peligrosa selección de Paraguay. En el Felix Bollaert de Lens, se tendría que llegar a la prórroga para que Laurent Blanc batiese al sempiterno arquero José Luis Chilavert. En cuartos de final el rival sería Italia.

La selección azurra de los Roberto Baggio, Albertini y compañía, puso todo el empeño para llevar el encuentro a su terreno. El juego defensivo italiano llevó nuevamente a Francia a una tanda de penaltis, pero esta vez, Francia sería la que introduciría la cabeza en semifinales.

Francia era un equipo muy poderoso físicamente. No tenía un fútbol demasiado vistoso, pero sí que era bastante válido a la hora de ganar encuentros. Con la calidad de Zidane o Djorkaeff, Francia aunaba técnica con sacrificio. En el centro del campo Deschamps era el amo y señor, acompañado en defensa por la “Roca” Desailly y Laurent Blanc, centrales contundentes en la ayuda. Aún así, a Francia le faltaba un nueve, si bien Henry y Trezeguet hicieron un campeonato soberbio, ocultando las carencias goleadoras de Guivarch’.

En semifinales se verían las caras ante la sorprendente Croacia, que venía de derrotar con contundencia a Alemania. Prosinecki, Jarni, Boban y Suker, lideraban a esta emergente selección ex yugoslava. Precisamente sería Davor Suker, quien pusiera por delante al combinado dálmata tras un fallo de Barthez. Sin embargo, ocurrió lo inexplicable. Lilian Thuram, el lateral derecho galó con dos goles dio la vuelta al luminoso. Estos dos tantos fueron los únicos que marcó el jugador en 142 encuentros con la selección francesa. Además, Laurent Blanc vería la doble amonestación por tanto se quedaría sin disputar la soñada final contra Brasil en Saint-Denis.

Todas las casas de apuestas daban como favorito a Brasil en aquel encuentro, sin embargo el rugir de 80.000 almas enfervorecidas arruinó toda esperanza “canarinha”. Con Zidane ejerciendo de líder, los suyos pronto abrieron el marcador. Exactamente, el por aquel entonces jugador de la Juventus, alzó su cabeza para rematar un córner botado por Emmanuel Petit en el minuto 17. Pero la fiesta aumentaría, nuevamente Zidane de cabeza antes del descanso pondría el 2-0 tras otro córner, esta vez sacado por Youri Djorkaeff.

La selección brasileña quedaría muy mermada física y anímicamente. Ni Ronaldo, ni Bebeto, ni Rivaldo aparecieron y Francia cortocircuitó toda tentativa de la “Verdeamarela”. Tanto es así que Marcel Desailly vería la doble amarilla en el 67’. Las ganas que tenía Francia por conseguir este título eran muy superiores a las de Brasil.

Con el partido ya roto, y llegando a su fin, una contra llevada por Dugarry, dejó a Vieira para que de primeras pusiera en bandeja el gol a Petit, quien con un tiro raso batió a Taffarel. La vigente campeona del mundo sucumbiría ante un ejército galo de estrellas, que en ese día lograron para Francia el primer título mundial de su historia y el comienzo de una gloriosa era.

 

Once de Francia de la final contra Brasil. Leboeuf entró por Blanc (expulsado).

Once de Francia de la final contra Brasil. Leboeuf entró por Blanc (expulsado).

Alineación: 4-5-1

Porteros: Fabien Barthez (AS Mónaco)

Defensas: Bixente Lizarazu (Bayern de Múnich), Marcel Desailly (AC Milán), Lilian Thuram (Parma FC) y Frank Leboeuf (Chelsea).

Centrocampistas: Youri Djorkaeff (Inter de Milán), Didier Deschamps (Juventus), Zinedine Zidane (Juventus),), Emmanuel Petit (Arsenal) y Christian Karembeu (Real Madrid).

Delanteros: Stéphane Guivarc’h (AJ Auxerre)

 

Tagged with:

About author

Jaime Bonnail

Soy periodista o al menos se intenta. Mi ADN es francés por culpa de mi tatarabuelo, dos años en París en la adolescencia me hicieron amar este fútbol tras ver jugar a Rigobert Song en el Lens. Estoy más perdido que un canario en la Beaujoire.

Related Articles