Frialdad y cabeza alocada

¿Cuántos casos de futbolistas que prometían una barbaridad y después, debido a su cabeza, no han triunfado en el fútbol hemos visto? El prototipo de dichos jugadores es uno de los más comunes hoy en día en el mundo del fútbol. Son gente que en los entrenamientos son los amos con el balón pero que por el contrario, en los partidos no rinden. No rinden porque no conciben ser jugadores útiles en tareas defensivas. No rinden porque cuando son suplentes, después, el salir, nunca salen motivados. Pero por el contrario, hay días en los que te pueden decidir una liga con su superlativa calidad, o ganarte partidos. Entre tantos casos que hay, hoy le toca lidiar a Mènez. Deja el PSG para volver a Italia, donde ya estuvo en la Roma a un excelente nivel, y donde vestirá la camiseta del Milán las tres próximas temporadas.

Ménez era un jugador que cuando llegó a París, era con Pastore la estrella del equipo. Fichó por unos 15 millones y nada más llegar, el público lo bautizó como su estandarte del proyecto. Pastore ya estaba más que consagrado en Europa y el francés por el contrario, llegaba de la Roma, donde le había costado bastante explotar. Su frialdad en determinados momentos era un hándicap para el PSG, que con Kombouaré, nunca llegó a encontrar estabilidad tanto dentro como fuera del campo. Ménez fue quizás, la gran noticia del primer año del jeque en París. Se convirtió en el jugador que más participación tuvo en los goles del conjunto capitalino y además, tuvo una incidencia muy alta en ataque, ni siquiera superada por el propio Pastore, que por su parte, vivió un calvario al no poder adaptarse al fútbol francés, acostumbrado a exigirte un plus físicamente.

Ménez era feliz en París, y también lo era con la selección francesa. Con Blanc, gozó de bastantes minutos en el combinado nacional y poco a poco, fue convirtiéndose en una pieza importante para sus esquemas. Lo que no sabía Mènez es que tras la Euro de 2012, su participación en el PSG iba a comenzar a reducirse. Los fichajes de Lavezzi primero, Ibrahimovic después y, Lucas Moura en invierno, le iban a condicionar en aumento al ex de la Roma. A raíz de estos fichajes y tras la estabilidad de Ancelotti con el 4-4-2, Mènez no concibió en su cabeza comenzar los partidos en la banda derecha. Era un jugador de ataque y su posición le obligaba a estar los 90 minutos corriendo, tanto para atacar como para defender. Su rebeldía empezó a prevalecer en el PSG, y Ancelotti, tan obsesivo con el equilibrio táctico, lo llegó a apartar del equipo. El italiano sin embargo, continuó otorgándole minutos y confianza, que nunca fueron correspondidas. Mènez además, perdió su importancia en la selección francesa. Aún no rindiendo en París, Didier Deschamps lo llevó consigo en casi todos los partidos iniciales de clasificación para el Mundial de Brasil. Y Mènez respondió con alguna gran actuación, como la del Vicente Calderón ante España, en la que fue decisivo para que Francia acabara empatando a uno ese día ante el combinado de Vicente del Bosque. El problema fue que la falta de minutos volvió a condenar al futbolista que en su día llegó a sonar para el Atlético de Madrid. Para bien suyo, siempre quedará en el recuerdo su gol ante el Lyon, que le dio el título al conjunto parisino. Algo que dice que Mènez es un jugador de momentos puntuales, pero de momentos importantes a su vez.

La salida de Ancelotti le dio un soplo de esperanza a Mènez, que, con Nenê primero y después con Lavezzi, había sido incapaz de hacer frente con su escasa capacidad de sacrificio. No obstante, Blanc varió el estilo de Ancelotti y utilizó siempre el 4-3-3, que con Ibrahimovic, Cavani, Pastore, Lavezzi o Moura, Mènez se convertía en la quinta solución de Blanc en el equipo. Y Mènez, se cansó. Se cansó de seguir siendo suplente en un proyecto en el que escasamente dos temporadas atrás se había convertido en el fichaje estrella de Al-Khelaïfi. Se cansó de no poder tener oportunidades, de sufrir en el banquillo. La no convocatoria para el Mundial sin él poder remediarlo le afectó a raudales. De ahí que quiera volver al país que le hizo saltar a la fama, Italia. Un fútbol acorde sus características, debido a su lentitud, que potencia a los extremos verticales, con tendencia a ir por dentro y con óptima visión de juego, como Jéremy. Esperemos que mejore su rendimiento en Milanello.

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Andrés Onrubia

Nací el mismo año que Francia ganó su único Mundial. Casualidad o no, su fútbol es el que más me estimula y el que más me gusta. Creé Fútbol desde Francia para animar a ver el fútbol francés a la gente que sólo conoce el fútbol francés por Zidane. Amante de la música, del deporte en general y fan absoluto de Brandao.

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