Icardi, Neymar… ¿será capaz Tuchel de poner orden en el vestuario?

Icardi

La llegada de Mauro Icardi al Paris Saint-Germain ha generado varias controversias en torno a la personalidad del jugador al lado de otros compañeros del vestuario parisino. Una situación que puede superar a un entrenador de las características de Thomas Tuchel. El trabajo se le amontonará porque en primer lugar se debe tratar el caso Neymar. El futbolista brasileño ha estado a un paso de abandonar la disciplina del conjunto capitalino, y en el vestuario puede generar un clima difícil de manejar.

El inicio de la temporada pasada fue fantástico para el técnico alemán. Se ganó la confianza de los jugadores; sin embargo, tras la eliminación de la Liga de Campeones frente al Manchester United, esta disminuyó. El vestuario parisino empezó a deteriorarse y se cerró la temporada con derrotas inexplicables. Incluso Neymar tuvo que alzar la voz para que sus compañeros no se tomasen este asunto de risa. Thomas Tuchel, con ayuda de Leonardo debe imponer, sus normas, principalmente entre sus estrellas. El objetivo de la llegada del nuevo director deportivo era, además de fichar a jugadores de calidad, tratar de controlar el vestuario, y que no se repitiese la debacle del año pasado. Evidentemente, si los resultados llegan, la confianza va a volver al técnico germano. Pero, ¿qué va a pasar cuando haya una pequeña crisis?

Controlar a todas esas estrellas ha de ser complicado. Mauro Icardi es un jugador que genera mucha inestabilidad en un entorno marcado por su mujer y agente Wanda Nara, una auténtica líder de las pantallas en Italia, y que en París no quedará indiferente. Más si cabe por tener una gran relación con Leonardo, lo que le va a permitir inmiscuirse en el vestuario parisino. Edinson Cavani puede ser el gran damnificado de la llegada del argentino. El uruguayo está pendiente de una renovación de contrato que podría verse detenida por el ex jugador del Inter de Milán. No obstante, esto son suposiciones, y le tocará el turno a Thomas Tuchel de frenar las posibles idas y venidas de sus jugadores, y no convertir el PSG en un Gran Hermano.

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