Cuando en 2011, Claude Makelele anunció su retirada del fútbol, el devenir del Paris Saint Germain se preveía muy negro. Cierto que los resultados habían sido más que positivos en las últimas temporadas -Cuarto en la Ligue 1, clasificado para la Europa League-, pero tras las salidas de Coupet y Makelele, era de ver que el equipo parisino no iba a contar con dos de sus pilares en dicha temporada.

Pero para el PSG, equipo al que todos le consideraban una copia falsa del Red Star, la suerte estaba echada. Un grupo inversor de Catar liderado por Nasser Al Khelaïfi se dispuso a comprar el equipo, invirtiendo una espectacular cantidad de dinero en su primera temporada. Fichajes de la talla de Pastore, Gameiro o Lugano hacían presagiar que ese futuro tan negro se iba a terminar. Al-Khelaïfi prometió títulos e ilusionó a la afición a base de talonario. En medio de tanto revuelo mediático, apareció Blaise Matuidi, fichado por petición de Kombouaré y al que Al-Khelaïfi estuvo muy cerca de rechazar por querer fichar a Beckham (Que llegaría año y medio después). Matuidi llegó muy criticado y presionado, ya que además de Makelelé, Jerémy Clément también abandonó el club para irse al Saint Étienne. Y eso que Matuidi llegó como extremo, tras haber disputado la última temporada con Perrin en la banda izquierda. Un jugador al que en sus primeros meses en París la presión pudo con él. No disputó demasiados minutos, y jugadores como Bodmer o el ex de la Juventus, Momo Sissoko copaban más protagonismo que él.

El PSG no tuvo un comienzo de temporada fructífero. Cayó eliminado en la Europa League a las primeras de cambio y además, en la Ligue 1, el novato Montpellier desafiaba la propuesta millonario de los inversores cataríes. Entonces, Al-Khelaïfi contrató a Carlo Ancelotti, uno de los entrenadores más pragmáticos y experimentados del fútbol europeo que realizó un cambio de posiciones similar al que tuvo en su día con Andrea Pirlo, convirtiéndolo en el mejor medio centro del mundo. Ancelotti pidió el fichaje de Thiago Motta y retrasó a Matuidi al centro del campo. Esto provocó que Jallet, teórico medio centro del equipo parisino, también tuviera que retrasar su posición para colocarse en la banda derecha. Junto a Motta, Matuidi se convirtió en un medio centro espectacular. No sólo para robar balones en primera línea para lanzar las contras, sino también como recurso de ataque. Constantemente, el ex del Troyes aparecía en ataque para rematar los centros laterales o para culminar llegadas en segunda línea. Matuidi mejoró de medio centro los números que tenía con el Saint Étienne jugando en una posición mucho más adelantada que la que le otorgó Ancelotti. A pesar de ello, el PSG acabó la temporada en blanco y Al-Khelaïfi volvió a protagonizar fichajes revolucionarios, como el de Verratti, lo que hacía presagiar que a la felicidad de Matuidi en el PSG le quedaban dos telediarios.

Pero no fue así. Carlo Ancelotti tuvo la valentía de sentar a jugadores de la talla de Pastore o el propio Lucas Moura a lo largo de la temporada para no quitar a Matuidi, sin duda, el jugador clave del PSG. En su segunda temporada en París, volvió a coronarse, e incluso provocó la suplencia de Verratti, uno de los fichajes estrella de Al-Khelaïfi en el mercado estival. Pero por enésima vez, el dinero le volvía a plantear un problema a Matuidi. En el último día del mercado de invierno, el PSG fichó a Beckham y aumentó la competencia en el centro del campo. En medio de tanto capital invertido, Matuidi se coronó en el mes de Febrero en los octavos de final de la Champions League ante el Valencia. Fue la primera vez que los medios comenzaron a hablar de él, tras años en el ostracismo en el que nadie destacaba su importancia en el PSG. El cambio de sistema de Ancelotti a 4-3-3 con Motta-Verratti en el ancla permitió que Matuidi tuviera aún más libertad de la que el propio jugador podía imaginar. Beckham apenas pudo hacerle competencia a Matuidi y eso que antes de su llegada la prensa francesa volvió a presionar. Que si Matuidi se iba a llevar mal con Beckham, que si Beckham iba a ser indiscutible en el PSG… El inglés sólo disputó cuatro partidos de titular. Y en casi todos, jugó por lesión o por rotaciones de Ancelotti. El PSG ganó la Ligue 1 y Matuidi fue elegido mejor medio centro del campeonato. Premio para un jugador que es un todo campista, que lo roba todo y que descongestiona un montón de problemas en ataque.

Llegó Laurent Blanc al banquillo del PSG y Matuidi comenzó a tener problemas con la directiva parisina. El medio centro francés exigía cobrar más, ya que pese a ser uno de los jugadores más importantes del cuadro capitalino, no se encontraba ni entre los diez que más cobran en la actual plantilla del PSG. Jugadores sin tanto protagonismo como Marquinhos, Digne, Mènez o Pastore cobran más que Matuidi. Acaba contrato en este mismo verano y las negociaciones se han complicado bastante en los últimos meses. Para colmo de Matuidi, el PSG fichó por enésima vez a un medio centro. Esta vez por petición de Blanc. El elegido era Cabaye, jugador de una tremenda calidad y al que por enésima vez también, la prensa francesa lo puso por las nubes. Las primeras portadas de los periódicos franceses se atrevían a aventajar que el perjudicado por su fichaje era Matuidi. Pero no, tras Chantôme, tras Verratti, tras Beckham, tras Sissoko, Matuidi ha vuelto a vencer.  En los cuatro partidos que lleva Cabaye como jugador del PSG, el ex del Newcastle sólo ha sido titular una vez, y fue en el partido del pasado viernes en el que los parisinos vencieron 3-0 al Valenciennes, con un partido de Champions el martes. Y en la ida de los octavos de final de la Champions, Matuidi volvió a dar una exhibición y a dejar claro que por mucho dinero que gaste el PSG, el va a seguir así. Marcó el gol a los tres minutos de partido y robó el que más. Juega con una autoridad y una serenidad impropias de un jugador de fútbol que hace dos temporadas estuvo muy cerca de ser el descartado de Al-Khelaïfi en medio de tanta inversión. Matuidi está haciendo olvidar los 20 millones que el PSG se gastó en Cabaye,  y además, lo ha arrinconado a un segundo plano que ni el mismísimo aficionado del PSG se podía imaginar. Nadie puede con Matuidi y es un jugador muy a tener en cuenta para el Mundial de Brasil.