Mónaco, crisis en el Palacio

El Mónaco está haciendo uno de sus peores comienzos del siglo XXI. El proyecto del club parece haber alcanzado sus límites, un poco al imagen de su entrenador Leonardo Jardim, que de momento se queda sin encontrar soluciones y respuestas a la debacle en curso del conjunto rojiblanco.

Los comienzos de las temporadas monegascas son acompañados cada año por una gran cantidad de preguntas. Normal, ya que cada vez se hace una renovación significativa de la plantilla que representa la fuerza de trabajo del club. Después de ocho jornadas de Ligue1, el equipo sólo ha logrado una victoria, fue durante la primera jornada en Nantes. Se traya del peor comienzo desde la temporada 2006-07.

Por segunda año consecutivo, el Mónaco ha vendido por más de 200 millones de euros, dejando irse a varios de sus elementos claves, como Thomas Lemar, Fabinho, Joao Moutinho o Baldé, o sea los jugadores que componían el centro del campo la temporada pasada. El problema hoy es que las lesiones, la falta de coordinación del equipo, las elecciones tácticas del entrenador y la gestión de los casos Subasic y Touré (que siguen si jugar por no renovar) han debilitado consideradamente el inicio efectivo de la temporada. Y lo más importante, es que ahora las derrotas van pesando en la cabeza de algunos jugadores. Ahora mismo no existe equilibrio en el juego ni entre los jugadores jóvenes. Glik y Jemerson parecen totalmente perdidos en la defensa central, mientras que Falcao tarda en recuperar su nivel del 2017. Por otra parte, los jóvenes tardan en mostrar algo: Tielemans no consigue levantar cabeza, mientras otras promesas como Pellegri siguen ocupando sitia en la enfermería. sigie en su lugar, necesitamos ejecutivos que puedan acompañarlos. Así se llega al límite del modelo monegasco.

Además de una falta de coordinación en la plantilla, parece que el equipo sufre de desmotivación. Quizás el discurso de Jardim ya no llega a pasar entre los jugadores. Hay que recordar que excepton el año del triunfo liguero, el Mónaco de Jardim siempre ha ofrecido partidos aburridos pese a las victorias. Por otra parte, parece que algunas individualidades no logran, o no quieren, hacer que el equipo se levante. Mañana en Dortmund, el equipo viajará con un solo delantero de la plantilla, Falcao, lo que supone ya un once bastante defensivo, al límite de querer volver a casa con una derrota más.

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