Una Francia de luces y sombras

La bipolaridad de la Francia de Deschamps se ha vuelto a mostrar de manera preocupante a sólo 12  días de que arranque el Mundial. Al igual que pasó en la eliminatoria de repesca ante Ucrania -salvando las distancia- los dos partidos de preparación ante Noruega y Paraguay han vuelto a evidenciar que a este equipo le falta regularidad. Tras el buen sabor de boca que nos quedó tras el 4-0 a los escandinavos, esta noche en Niza les Bleus han jugado un partido marcado por la imprecisión y algunos minutos de sopor.

Obviamente, se pueden sacar muchas cosas positivas de estos 180 minutos en los que Deschamps ha hecho pruebas de cara a la cita mundialista. Sin duda me han dejado un estupendo sabor de boca dos de las nuevas incorporaciones respecto a convocatorias anteriores: Grenier y Griezmann. Si bien no han estado todo lo precisos que cabría esperar, han demostrado tener ganas y nuevas ideas, dos características que en los minutos en que coincidían sobre el césped daban otro aire a la selección.

Comentamos en un artículo anterior que probablemente la única duda de Deschamps a la hora de confeccionar el once titular sea la de alinear a Rémy o Griezmann. Pudiendo caer en la trampa de apostar por la simpatía que le tengo, las intervenciones del joven jugador de la Real Sociedad me han parecido más acertadas que las de Loïc, pese a que ha mostrado cierta dificultad para conectar con Giroud en este último partido. El hecho de que ambos hayan marcado un gol en estos dos partidos no ayudará al técnico en su decisión.

Respecto a Grenier, obviando que no tiene opciones de ser titular, ha dejado la sensación de ser un recambio más que competente a Cabaye y una opción para revolucionar partidos que se atasquen. Analizando ambos encuentros desde el punto de vista colectivo, en términos ofensivos lo que queda es positivo. Buena circulación de balón, diversidad de ideas para buscar la portería y jugadas de gran calidad. En el lado negativo quedan tramos del partido ante Paraguay en los que el centro del campo fue incapaz de hacer llegar el esférico al área rival, más por imprecisión que por falta de opciones.

La sombra, si bien decir esto cuando únicamente se ha encajado un gol en 180 minutos pueda parece irracional, es la defensa. Contando con el nivel de los rivales a los que se ha enfrentado, la zaga me ha generado muchas dudas. La presión sobre la salida del rival es en esencia buena, si bien a veces precipitada y con poco orden, lo que provoca que el equipo se rompa a la hora de replegar originando contragolpes fáciles para el rival -como pasó en el partido de repesca situado en Kiev-. Ante el conjunto paraguayo se mostró otro pequeño lunar en el rostro Bleu, y es cierta fragilidad a la hora de defender las jugadas a balón parado. En una de ellas se originó el gol del empate. Queda trabajo por hacer en esta parcela si Francia quiere optar a algo en Brasil.

En el apartado individual, dos nombres me han originado dudas: Valbuena y Giroud. El primero ha sido intermitente, tirando a poco participativo y productivo. Su calidad es innegable, su facilidad para desconectar también. El segundo tuvo una gran actuación ante Noruega con dos tantos, pero hoy pese a hacer un partido correcto si hablamos de trabajo y posicionamiento, ha estado completamente desacertado de cara al gol, perdonando varias ocasiones de las que no se pueden fallar cuando te juegas la vida a una carta.

Dentro de una semana, en Lille, Deschamps tendrá una última opción de hacer pruebas ante otro rival a priori muy inferior como es Jamaica. Mirando la entidad de los rivales a los que Francia se enfrentará en la frase de grupos, sería catastrófico que no entrase en octavos como cabeza de serie. Pero a partir de ahí, si las sombras no desaparecen, les Bleus pueden sufrir mucho ante rivales de mayor calidad.